Carlismu


1871 parlamentarios carlistas

Pol distritu de Llaviana: Guillermo Estrada

Pol distritu de Villaviciosa: Domingo Díaz Caneja

Pol distritu de Pravia: Candido Nocedal

Pol distritu de Tinéu Alejandrino Menéndez de Luarca

1870 VEVEY

Reunión en torno a Carlos VII de Borbón en Vevey (Suiza), ocurrida el 18 de abril de 1870. El personaje marcado con el nº 69 “Cabanilles” corresponde en realidad a D. José Cavanilles y Federici, quien entre otras importantes funciones dentro del Partido Carlista desempeñó las de Secretario de Carlos VII y vocal de la Junta Carlista de Asturias. Concluida la 3ª Guerra Carlista colaboró en la publicación carlista La Fe. Falleció en Madrid en 1888.

2009-04-21

La Nueva España (14/04/2009)

Ernesto Burgos

Aún existen carlistas. Se dividen en dos corrientes completamente opuestas emplazadas en los dos extremos del raíl político: los unos siguen defendiendo a machamartillo a Dios, la patria y el Rey legítimo -que para ellos no es Juan Carlos I, sino uno de sus parientes lejanos-; los otros son laicos, federalistas y republicanos. Los primeros, tradicionalistas, tuvieron su último paradigma asturiano en Jesús Evaristo Casariego, al que aún recuerdo paseando con porte pretencioso, erguido y envuelto en una capa española por las calles de Oviedo y que hasta el momento de su muerte alimentó desde su finca en Barcellina (Valdés) su propia leyenda negándose a beber otro alcohol que no fuese el vino español o la sidra asturiana y colocando un cartel que se hizo popular en los años de la transición en el que prohibía la entrada en su casa a los curas sin sotana y las mujeres con pantalones.

Los que yo conozco ahora son de izquierdas y si usted les pregunta cómo se puede cocer un carlismo republicano le contestarán sin dudarlo que de la misma forma que un socialismo sin lucha de clases? y tienen razón: si el siglo XX fue un cambalache, no vean lo que puede llegar a ser el XXI.

Otras veces les he contado los episodios más conocidos que protagonizaron las partidas legitimistas por nuestras cuencas y he traído a esta página a sus protagonistas, sobre todo a Faes, el más conocido y recordado por sus acciones y su gallardía, que encandilaba a las mozas de La Pasera, pero hoy voy a narrarles la última intentona de sus herederos, que se quedó en eso, más que nada porque se produjo en una época que no le correspondía y cuando la gente ya pensaba en otras cosas.

Todo empezó con el desastre de 1898, tras la pérdida de la España ultramarina y la toma de conciencia de que este país había pasado de golpe desde la división de honor a la tercera. Con la caída de Cuba se puso un punto y aparte en nuestra historia y fueron muchos los que quisieron taponar la hemorragia a su manera. Los militares enterraron a sus muertos, que como ocurre en todas las guerra eran más nuestros que suyos; los escritores lo intentaron adecuando su estilo y su temática a lo que querían leer en aquel momento sus compatriotas; los obreros empezaron a pensar en cambiar el mundo por otros métodos; los políticos hicieron lo de siempre y se pasaron meses culpándose mutuamente; los Borbones no movieron ni una pestaña y los carlistas, en fin, volvieron a lo único que sabían hacer: echarse al monte. (más…)

La Nueva España. Cuencas. (14/06/2005)

Un grupo de conservadores compuso en 1934 un poema sobre el carlista más famoso de las Cuencas

En la Asturias de 1934, mientras los mineros querían cambiar el mundo, un grupo de añorantes del antiguo régimen componía en Oviedo uno de los poemas más ripiosos jamás escritos en la región, loando las hazañas de José Faes, un personaje del que prometí escribir hace unas semanas. Como ejemplo, sirvan unos versos: «En la Pasera de Mieres / las mozas están llorando / y hasta el tren que va a la fábrica / silva más triste y más largo, / en el fondo de las minas / las candelas se apagaron / y el Caudal, desde los montes, / trae aguas de amargo llanto…», sin comentarios.

¿Qué quién fue Faes? El carlista más famoso de las Cuencas; allerano, de familia pobre -sus padres labradores y él minero-, un hombre que no quiso conformarse con el papel que le asignó el destino. Al inaugurarse la Escuela de Capataces de Mieres su matrícula estuvo entre las primeras, pero en seguida sobresalió más por lucir su palmito en las romerías que por su aplicación en las aulas y pronto se dio cuenta de que su vida estaba llamada a seguir otros caminos. Así que en 1872, cuando tenía 24 años, se echó al monte y, aunque sus andanzas sólo duraron dos años, tuvo tiempo para convertirse en un mito del tradicionalismo regional. (más…)

carlistesguerres

La Nueva España (18/04/2005)

Como es sabido, a la muerte del rey Fernando VII en septiembre de 1833, los españoles se dividieron en dos bandos e iniciaron una guerra civil que de una u otra forma iba a prolongarse más de cien años, teniendo su epílogo en el alzamiento militar que puso fin a la II República.

Ideológicamente, los liberales se colocaron al lado de la futura Isabel II, y los conservadores, absolutistas y ultramontanos defendieron la legitimidad de su tío Carlos María Isidro y por ello fueron llamados carlistas. Aunque tenían su mayor fuerza en el muy católico País Vasco- Navarro, contaban también con partidarios que operaban en pequeños grupos guerrilleros repartidos por toda la Península.

Por supuesto las Cuencas no eran una excepción, y así, a los pocos meses de la muerte del rey, ya se habían registrado severos enfrentamientos, como el asalto a la guarnición de Santullano por los restos de la partida que había levantado en Siero Benito Escandón, o la liberación de presos en la cárcel de Pola de Laviana por el cabecilla Baíño, que acabaría muriendo poco después en otro choque con la milicia urbana que operaba en un Mieres que aún no era ayuntamiento independiente.

También en Blimea y Pelúgano se habían producido ataques contra las tropas del Gobierno y por las aldeas se conocían las correrías de Bernardo Sánchez, Argüelles, Castañón y José Villanueva, entre otros. Todos eran seguidores de Dios, la patria y el rey, y todos en el monte como mandaba la tradición.
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¿Qué foi’l Carlismu?

Al Carlismu puen dáse-y munches interpretaciones. Foi un movimientu qu’abarcó más de cien años. Como consecuencia d’ello, la so realidá resultó plural y rica. El carlismu tien esplicaciones del calter relixosu (católicos enfrentaos a les medíes anticlericales y al desaniciu de les órdenes relixoses decretaes polos gobiernos lliberales); argumentos sociales (nobleza, cleru y campesináu enfrente la “revolución burguesa”); económicos (propietarios o arrendatarios perxudicaos pola desamortización y pola nueva política fiscal); de supervivencia (campesinos afectaos pola privatización de los montes vecinales); sociolóxicos (partidarios de caltener les formes de vida tradicionales enfrente les treformaciones sociales); coyunturales (democratización encontra’l centralismu y el sistema caciquil de la restauración); pero tamién; y esta última esplicación particulariza toles anteriores; argumentos nacionales y políticos. Y por eso formó parte del formientu nel que nacieron los protonacionalismos en Cataluña, País Vascu y Navarra, Aragón o Asturies.

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