Carlismu


El pirotécnico lavianés fue uno de los guerrilleros de la Tradición más prestigiosos en la contienda que se libró entre partidarios de las dos ramas de Borbones a partir de 1872

La Nueva España,08/05/2012

Ernesto Burgos


Hace años, les conté en esta página las muertes del cabecilla José Faes y su lugarteniente José María «el Vizcaíno», cerca del palacio de Villarejo, en julio de 1874. Faes fue sin duda el carlista más conocido de las Cuencas y aquel día cerraba mi crónica diciéndoles que después de él la causa de la Tradición no se había recuperado en la Montaña Central. La afirmación era cierta, pero prolongando un poco aquella historia, deben saber que a Faes le sustituyó otro guerrillero que por aquellos días había unido su partida a la suya. Se llamaba Melchor Valdés y eligió como segundo jefe a Gregorio, hermano de «el Vizcaíno», aunque su actividad ya no pudo durar mucho porque en aquel momento la derrota ya era irremediable para los insurrectos.

Melchor Valdés-Hevia había nacido en la plaza de La Pontona, el corazón de Pola de Laviana, villa en la que trabajó como pirotécnico hasta que decidió echarse al monte para luchar por el pretendiente Carlos VII. Aquella fue la tercera guerra civil española entre partidarios de las dos ramas que enfrentaban a los Borbones y se inició el 21 de abril de 1872. En mayo, Melchor ya estaba al frente de 40 hombres en la zona de Pola de Siero, luego logró agrupar bajo su mando a un centenar y con ellos mantuvo la bandera con la cruz de San Andrés, sin importarle los cambios políticos que le hicieron tener en frente sucesivamente a las tropas de Amadeo de Saboya, el ejército republicano y por último las divisiones alfonsinas. (más…)

(más…)

Fuente: Asociación Folklórica de Onís

 

“Esfoyaza de cantares asturianos” por Aurelio de Llano, Biblioteca popular asturiana

Políticos p.141-2-3:

 

Si le llevan que le lleven, no le llevan por ladrón,

Le llevan porque defiende a don Carlos de Borbón

A don Carlos de Borbón y a su esposa Margarita;

Don Carlos quiere corona y amadeo se la quita. (más…)

Miguel Virgós y Emilio Olávarri fueron dos de los representantes del Partido Carlista de Asturias en los organismos unitarios de la oposición democrática al régimen franquista (en la fundación de la Junta Democrática de Asturias en septiembre de 1974, realizada en la Casa sacerdotal de Oviedo, en colaboración con el PCE, representado por José Luis Iglesias Riopedre, PTE, por Alfredo Álvarez, CCOO e independientes como Ramón Rañada, Cavanilles, etc., y posteriormente en la de la Plataforma de Convergencia Democrática de Asturias, con el PSOE, PSP, ORT y MCA).

En 1975 fueron firmantes de las “Bases para un manifiesto regional” de Asturias Semanal (RODRÍGUEZ MUÑOZ, Miguel, «El surgimiento del regionalismo y el proceso autonómico», en Historia general de Asturias, tomo XII, Silverio Cañada Editor, p. 232). Y con motivo de las elecciones generales de 1977, en las que el Partido Carlista no pudo participar pues el Estado se negó a legalizarlo, la consigna carlista fue el voto para Unidad Regionalista.

Miguel Virgós llegó a ocupar el cargo de secretario general del Partido Carlista de Asturias y de él la GEA informa lo siguiente: «Abogado y profesor nacido en Oviedo. Cursó la carrera de Derecho en la Universidad de Oviedo doctorándose en la de Madrid. Fue profesor honorario de la Universidad de Oviedo. En 1973 creó la Asamblea de Asociaciones de Padre de Alumnos Universitarios y la Asamblea de Asociaciones de Asturias (constituida [1979] en Federación, con el nombre de «Miguel Virgós»). Falleció el 10 de junio de 1978. Al año siguiente, la Fundación MAPFRE creó una beca de investigación que también lleva su nombre.» (Apéndice de la Gran Enciclopedia Asturiana (1970-1980), tomo XVII, Silverio Cañada, 1981), (más…)

 

El Boletín de Orientación Carlista del Principado de Asturias es uno de los ochos boletines conocidos que editaron los carlistas asturianos en la clandestinidad durante la etapa de la dictadura franquista.  Se empezó a publicar en 1944 y el último número conocido es el nº 27, que tiene como fecha el 25 de octubre de 1945. Tenía una periodicidad irregular siendo publicado cada quince o veinticinco días.

 

En los duros años de la posguerra la única actividad carlista que era tolerada por la dictadura era la celebración de actos religiosos para recordar a los carlistas fallecidos, actos en los que tras invocar la ayuda de la Virgen de Covadonga para el triunfo de la Causa una vez que terminaban acababan siendo aprovechados para repartir propaganda antifranquista, por lo que eran vigilados por las fuerzas de represión del régimen, que llegaron en muchas ocasiones a obstaculizar la entrada en el recinto eclesiástico.

Fragmento del artículo “Los tradicionalistas y el regionalismo”, publicado por Juan Vázquez de Mella en El Correo Español el día 14 de junio de 1893

Nuestro amor y nuestras simpatías están con la nobilísima Navarra, con las leales y heroicas Vascongadas, con la viril y laboriosa Cataluña, con la altiva y caballeresca Asturias, y la honrada, sufrida, resignada pero indomable Galicia, que ahora con sacudimientos de titán trata de romper las argollas de la servidumbre que ha puesto en sus manos el más opresor y desvergonzado de los caciquismo.

En esas regiones, como en todas las de España donde se levante una voz en defensa de los oprimidos, allí estará el corazón de todos los carlistas.

Al lado de los centralizadores nunca estará más que nuestro odio.

Ernesto Burgos

La Nueva España, 05/10/2010

 

En la primavera de 1857 la situación política española no era sencilla, el Consejo de Ministros estaba temporalmente presidido por Ramón María Narváez, pero la figura del momento era el general Leopoldo O’Donnell, empeñado en la formación de la Unión Liberal, donde pretendía reunir tanto a los moderados como a los progresistas más tranquilos para crear lo que hoy llamaríamos un partido de centro que sirviese de sostén a la monarquía de Isabel II. Entretanto, la reina después de sufrir varios abortos se afanaba por llevar a buen término un embarazo, lo que iba a conseguir aquel mismo año con el nacimiento el 28 de noviembre de su heredero, el futuro Alfonso XII, aunque dada la manifiesta homosexualidad de su marido, tuvo que requerir al «sexo patriótico» de otro padre, que bien pudo haber sido uno de sus amantes, el apuesto capitán Enrique Puig Moltó, o también Francisco Serrano, el «general bonito», que según consta en la historia fue el primer hombre que yació con doña Isabel.

Mientras tanto, el pueblo, aunque no era ajeno a estas cuitas, estaba más preocupado por la subida en el precio del pan y otros alimentos básicos y la miseria que se extendía por el sur del país. A finales de junio centenares de campesinos, apoyados por estudiantes y artesanos llegados desde Sevilla ocuparon tierras en los pueblos de Utrera y El Arahal en un conflicto que duró un mes y se cerró con 20 guardias civiles muertos y la ejecución de un centenar de revolucionarios.

Con este ambiente de fondo, los periódicos se hacían eco de toda clase de rumores y noticias que en ocasiones ellos mismos alimentaban para mantener el interés de sus lectores. Hoy les voy a resumir aquí lo que sucedió con una carta publicada por «La Discusión» y que estaba fechada en Oviedo el 9 de abril de aquel año. (más…)

Albino Suárez

La princesa Irene de Holanda, camino de una romería asturiana, en Laviana, rodeada de mineros, entre los que conocemos a Julio gallego Expósito, a Lique, al lado de la princesa y,al otro lado de ella, a Dimas García Diaz, conocido como “El Príncipe”, por haber sido compañero de Carlos Hugo.Otro no menos conocidos son Manolo Antuña Antón, Emilio “el Requeté” y Tino más requeté todavía, o sea carlista redomado.

Como suena. Aquel que se dijo que fue candidato al trono de España, fue en 1962 minero en el Pozo de El Sotón, zona del Nalón. Se habla de Carlos Hugo de Borbón-Parma,quien en aquellos años convulsos en la minería asturiana, fue trabajador en el Pozo del Sotón, no con su nombre verdadero, sino con el de Javier Ipiña de Azcunaga. Trabajó en el pozo de San Martín del rey Aurelio y se hospedó en la colonia, con otros mineros, procedentes de Andalucía, Extremadura, Galicia, Castilla…Y como ere pleno mes de julio alternaba con los mineros en chigres y romerías.Y, desde luego, trató del problema acuciante de entonces. Las huelgas. (más…)

David M. Rivas

Tengo’l placer de presentar el llibru de Javier Cubero “Del romanticismu al rexonalismu: escritores carlistes na lliteratura asturiana”, premiu Fierro Botas del añu pasáu y, pa mayor satisfacción, acompangáu del mio vieyu amigu Pepe Girón, heterodoxu ya incómudu profesor de la Universidá d’Uviéu. Dende la organización de L’Arribada, nesta vagamar de Xixón, recibimos con ciñu a Cubero ya’l so trabayu.

El carlismu ye un movimientu poco estudiáu y particularmente poco estudiáu n’Asturies. Hai profesores d’historia contemporánia que se detienen durante selmanes y selmanes docentes en episodios relativamente fugaces de la nuesa historia, como la revolución de 1934 o la constitución del INI, pero que nun dediquen unos minutos tan siquier a un movimientu que condicionó fonderamente’l ser de munchos pueblos como ye’l carlismu.

Pa entamar, cabe dicir que’l carlista ye’l partíu políticu más vieyu d’Europa. Con estremaes definiciones, tendencies ya escisiones, caltiénse vivu dende la década’l trenta’l sieclu XIX. Nin tan siquier el partíu conservador británicu tien tanta historia. Pa facenos una idega podemos apuntar que’l PSOE ye de 1879, la CNT de 1910, la UGT de 1888, el PNV de 1895, el PCE de 1921, ERC de 1931 ya’l PP de 1989. En segundu llugar –y asina lo escriben, por exemplu, Marx ya Engels na so “Revolución n’España”- ye un movimientu de basa popular. Y, en tercer llugar, ye un movimientu particularmente importante nes rexones al norte’l Dueru, nes que la espropiación de les tierres comunales, la llamada “desamortización civil”, pa engordar les faciendes de los terratenientes afines a la raina Cristina y a la so fía, la dempués Sabel II, punxo en pie de guerra a los campesinos. (más…)

Next Page »

Follow

Get every new post delivered to your Inbox.