Nicanor de las Alas Pumariño, político y escritor

La Voz de Avilés (27-02-2010)

Ramón Baragaño

Hermano de Josefina, Armando y Ramón, destacados en diversas facetas, Nicanor de las Alas Pumariño y Troncoso nació en Avilés el 29 de noviembre de 1870, aunque siendo niño su familia se trasladó a Oviedo. Allí estudió la carrera de Derecho, de la que se licenció en 1891. Cuatro años más tarde abrió bufete de abogado y fue adquiriendo prestigio en el desempeño de su profesión. Por entonces comenzó su actividad política en el partido liberal y a colaborar en la prensa local, destacando los artículos firmados con el seudónimo de ‘Tronzadillo’ en ‘El Liberal Asturiano’. En 1903 se trasladó a Madrid, donde continuó desarrollando la abogacía y su labor política. En 1906 fue elegido diputado a Cortes por Ocaña (Toledo), aunque no llegó a tomar posesión del acta a causa del cambio de gobierno y nueva convocatoria de elecciones.

En esa época abandonó el partido liberal para enrolarse en las filas conservadoras. Entre 1907 y 1910 fue diputado por el partido conservador representando al distrito de Belmonte de Miranda, y posteriormente fue senador por Asturias y diputado por los distritos de Oviedo y Villaviciosa. Ocupó varios cargos oficiales: en 1914, director general de Comercio, Industria y Trabajo; en 1915, director general de lo Contencioso del Estado; en diciembre de 1916, miembro de la Junta Central de Subsistencias; en junio de 1917, comisario regio de Pósitos; en 1919, director general de Comunicaciones; y en 1921, subsecretario de Fomento, cargo del que no llegó a tomar posesión. En el Parlamento destacó como orador y también por sus conocimientos técnicos en temas político-económicos, especialmente en todos los que afectaban a los intereses asturianos. Fue significativamente notable su trabajo como presidente de la comisión española en el Tratado de Comercio con Italia (1915), por lo que fue distinguido con la Gran Cruz de la Corona italiana por el rey Víctor Manuel III.

Presidente de la Diputación

En 1914 fue vicepresidente del Centro Asturiano de Madrid y en toda su actividad política siempre estuvo presente Asturias. Fue el promotor de la constitución de la Liga Pro-Asturias, o Liga Regionalista Asturiana, cuyo proyecto expuso el 15 de enero de 1918. Se trataba de un movimiento regionalista basado en el amor a la región y la defensa de sus intereses económicos, pero bastante descafeinado, ya que no pretendía la institucionalización de una autonomía, y no encontró el apoyo necesario, ni siquiera entre sus correligionarios conservadores. Durante la Dictadura del general Primo de Rivera (1923-1930), ya de regreso a Oviedo, donde abrió de nuevo bufete de abogado, pudo continuar sus labores políticas y fue miembro de la Asamblea Nacional con que el dictador sustituyó al Congreso de los Diputados. Por entonces (1927-1928) su cometido más importante fue el de presidente de la Diputación Provincial, atendiendo preferentemente a las obras públicas y a los problemas ganaderos y forestales. Fue también promotor del Hospital-Manicomio y de la Casa de Caridad de Oviedo. La instauración de la República en abril de 1931 le hace abandonar prácticamente la actividad política, aunque dos años después intentó sin éxito ser elegido vocal, representando a los conservadores, del Tribunal de Garantías Constitucionales.

Prosiguió también sus colaboraciones periodísticas, especialmente en el diario ovetense ‘La Voz de Asturias’, del que fue uno de sus principales gestores y en el que solía firmar con el seudónimo de ‘Ali Bey’. Viudo desde 1922 de Belén Montes Secades, con la que se había casado en abril de 1900, contrajo matrimonio en segundas nupcias en 1931 con la avilesina, residente en la capital asturiana, Amparo García Duarte, hija del conocido fotógrafo Ramón García Duarte. Durante la revolución de octubre de 1934, siendo gerente del Banco Asturiano de Industria y Comercio y teniendo su domicilio en uno de los pisos del mismo edificio, fue detenido por los revolucionarios, que asaltaron y quemaron dicho banco. Alas Pumariño perdió así todas sus posesiones, entre las que se contaban numerosas obras de arte y una valiosa biblioteca. Permaneció prisionero durante varios días y, como consecuencia de todas estas desgracias, quedó gravemente resentida su salud y falleció en Oviedo el 4 de julio de 1935.

La firma de Ali Bey

Es autor de la obra titulada ‘Verdadero regionalismo asturiano’ (Oviedo, 1918), con prólogo de José María Fernández Ladreda, colección de cartas y discursos sobre la iniciativa de constituir la Liga Pro-Asturias. Aunque sorprendentemente no lo recoge su mejor biógrafo, el inevitable Constantino Suárez (‘Españolito’), ni tampoco, por supuesto, la ‘Gran Enciclopedia Asturiana’, el ‘Diccionario Enciclopédico del Principado de Asturias’ y las diferentes referencias existentes en Internet, todos los cuales siguen literalmente a ‘Españolito’, Nicanor de las Alas Pumariño publicó también un folleto de 32 páginas titulado «Galimatías. Formado con las aventuras de Pelayo de Repelao (a) Cuco, vecino de les Asturies d’Uvieu, tal como las contó a un moro tetuaní llamado Ali Bey Ben-Ali» (Oviedo, 1922), regalo de ‘La Voz de Asturias’ a sus suscriptores. Se trata de un largo poema histórico, firmado por Ali Bey, seudónimo habitual del autor, escrito en asturiano y en silvas, en el que un natural de Asturias se lamenta de su presencia en Marruecos y de las guerras del Riff, en las que perecieron tantos españoles.

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