El padre Galo, en la memoria de Cadavedo

15703849El Comercio

12/072016

Misioneros oblatos explican cómo el religioso trasladó al concejo las enseñanzas de su congregación

Los padres Luis Ignacio Rois y Shanil Jayaloardena, de la Congregación de Misioneros Oblatos, homenajearon este fin de semana en Cadavedo al padre Galo (Cadavedo, 1884 -Luarca, 1939), perteneciente a dicha congregación y figura relevante del concejo que luchó por la recuperación de la lengua asturiana local y recuperó la fiestas de la Regalina, que se celebra cada último domingo de agosto.

Y es Fernán Coronas, el pseudónimo del padre Galo, llevó a su tierra natal muchos de los ideales de la congregación, como recuerda el padre Ignacio Rois: «Los misioneros oblatos intentamos recuperar las lenguas minoritarias de los pobres».

De hecho, el fundador de la congregación ayudó a difundir en su día el provenzal, lengua minoritaria, para ayudar a evangelizar las zonas más rurales de Francia, «algo que el padre Galo comprendió muy bien y lo trasladó a su pueblo natal», donde recupero la faliecha valdesana.

En su visita, los padres oblatos depositaron una ofrenda floral ante la tumba del padre Galo y visitaron su casa natal. Allí pudieron admirar la sotana y la cruz oblata donadas por la congregación, junto con una gran cantidad de archivos y correspondencia de Fernán Coronas.

José Manuel Fernández, miembro de la Junta por la Recuperación de la Casa del Padre Galo, pretende «recuperar todas las obras y documentación del padre Galo», dado que este último acostumbraba a escribir en cualquier objeto, como, por ejemplo, un abanico con poemas que se puede ver en el museo.

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